Desarrollar las competencias esenciales de liderazgo.
Tanto el concepto de competencias como el de liderazgo, son interpretados a partir de múltiples definiciones proporcionadas por las diferentes escuelas que tratan de ejercer su hegemonía. Esto ha provocado una cierta saturación en cuanto al interés de las empresas sobre la capacitación de sus directivos en estas materias.
RIBATE sostiene que la formación enfocada al desarrollo de competencias que contribuyen a su vez a un desarrollo de liderazgo de sus directivos, es uno de los aspectos estratégicos a considerar.
Pero, ¿qué son las competencias?.
Boyatzis y Woodruffe nos ofrecen una mejor definición: es el conjunto de patrones de conducta que la persona debe llevar a un cargo, para rendir eficientemente en sus tareas y sus funciones. Esto implica:
Son conceptos complejos que combinan lo cognoscitivo (conocimientos y habilidades), lo afectivo (motivaciones, rasgos de personalidad, actitudes), lo conductual (hábitos y destrezas) y lo psicofisiológico.
Hasta fechas recientes, el énfasis en las competencias directivas se ponía en la dimensión cognoscitiva, prestando poca atención a la dimensión emocional. Hoy sabemos de la importancia de esta ultima dimensión y de su contribución al desempeño exitoso en el contexto laboral, especialmente al ejercicio de un genuino liderazgo basado en valores, necesario en las organizaciones actuales.
SERCAM proporciona el marco de referencia adecuado para la reflexión y evaluación de las competencias emocionales del directivo, mostrándole sus puntos fuertes y sus carencias, con el fin de establecer unos planes de acción que potencien su perfil profesional.
Así mismo, SERCAM ofrece un modelo de liderazgo basado en valores, que ayude al directivo a combinar de forma adecuada sus competencias, especialmente las emocionales.